VI Máster "Educar en la diversidad"

Aprender mientras se envejece

Si la esperanza de vida en España, de acuerdo con el INE de 2017, ronda los 83 años (85 para las mujeres y 80 para los hombres), si la edad de jubilación actualmente es 65 años y si la mayoría de los criterios sociales para beneficiarse de un descuento o promoción establecen como edad de inicio los 65 años, nos encontramos con un grupo poblacional que cuenta con 15-20 años para continuar aprendiendo. A finales del siglo XX “dar vida a los años de más”, fue el lema de la I y la II Asamblea Internacional sobre Envejecimiento, enfatizando el proceso de envejecimiento satisfactorio. Sin embargo, la población de 65 o más años, ancianos, inmersa en el proceso de envejecimiento es muy heterogénea, y como indica el propio nombre del proceso, está envejeciendo. Las capacidades sensoriales, funcionales, cognitivas, motrices y sociopersonales se ven afectadas por la vejez, los cambios/pérdidas interpersonales y la pérdida de poder adquisitivo. El concepto de envejecimiento satisfactorio ha pasado a ser parte de un tripartito para dar lugar al denominado “envejecimiento activo” (los otros dos son el envejecimiento saludable y el envejecimiento productivo).  En la última década de este siglo, el objetivo de la Organización Mundial de la Salud es pedir a los países que fomenten dicho envejecimiento activo, optimizando las oportunidades de bienestar físico, social y mental de las personas a lo largo de todo el ciclo vital, de modo que se aumente la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez. Este aprendizaje abarca desde programas de estimulación cognitiva para personas con demencia cuyo objetivo es mantener el máximo tiempo posible la función cognitiva, hasta programas universitarios dirigidos a adquirir conocimientos científicos y humanistas que amplíen el bagaje cultural de los ancianos-estudiantes.  Y entre ambos polos, diferentes ofertas psicosociales, socioeducativas y psicoeducativas diseñadas y ofertadas por instituciones públicas y privadas persiguiendo también una amplia variedad de objetivos a lograr con las personas ancianas: promover su autonomía, potenciar su independencia, fomentar su participación social, mantener y/o mejorar su calidad de vida. Finalmente, las personas ancianas, en su amplia diversidad funcional, cognitiva y social, siguen formando parte de la comunidad (bien en centros residenciales, bien en la comunidad misma) demandando tareas de cuidado, acompañamiento y apoyo de sus familiares y cuidadores. Estas personas también requieren de asesoramiento y formación para desempeñar su trabajo y/o convivir cuidando. A lo largo de esta asignatura se trabajará gran parte de estos aprendizajes, su diseño, su implantación y su evaluación.

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